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PROBLEMAS

DE PAREJA

Se trata de uno de los motivos de consulta más habituales actualmente. Existe una amplia gama de problemas en la relación de pareja, que tienen como dinámicas de base las siguientes:

Una comunicación inadecuada:

Con mucha frecuencia, en la pareja, tenemos diferentes estilos de comunicación (verbal y no verbal). Es decir, manejamos códigos distintos que dificultan la comprensión mutua. Por ejemplo: “Cuando te digo algo no me haces caso...no te importa”. 

“Me siento poco comprendid@”.
“Siento que no nos entendemos”. 
“Es como si yo hablara en un idioma y tú en otro”.
“Yo soy muy cariños@ contigo, pero tú es muy frí@ conmigo”.
“No expreso mis sentimientos...y cuando lo hago, los expreso de forma inadecuada”. 
“Yo te cuento todo y tú no me cuentas nada”.
“No me dejas terminar de hablar”.
“La forma en la que me dices las cosas me hace mucho daño”. 
“Parece que no te puedo decir nada. Todo te molesta”. 
“No entiendo cómo quieres que te hable”. 

Desequilibrio entre lo que tengo y lo que espero tener. Es decir, no se cumplen mis expectativas.

“No has dicho lo que yo esperaba que dijeras”.
“Yo espero que tú te comportes como yo quiero, y si no lo haces, tengo derecho a enfadarme”.
“Me has decepcionado. No esperaba esto de ti”.
“Querer a alguien significa estar pendiente de esa persona todo el tiempo”.
“Si de verdad me quisieras, no tendría que pedirte las cosas”.
“Si de verdad me quieres, yo debería ser siempre lo primero para ti”. 

Reciprocidad negativa:

Se instalan patrones de interacción negativos y respuestas emocionales negativas. En otras palabras, los reproches constantes y mutuos se convierten en los protagonistas de nuestra relación, de modo que los mensajes sobre lo que a cada uno nos gusta del otro y las actividades donde disfrutábamos juntos, pasan a un segundo plano.

 

Ejemplo 1:

Ramón (a Laura, que llega tarde): “Qué bonitas horas son estas de llegar a casa”.

Laura a Ramón: “Bueno, alguien tiene que trabajar para poder pagar la casa, los servicios, el coche, la comida…¿no crees?”.Evito medios de transporte (avión, tren, autobús, metro, barco) o los cojo con muchas precauciones y dificultad. 

 

​Ejemplo 2:

Julieta a Roberto: “Vaya…otra vez nos hemos quedado sin pan. Es que nunca te fijas. Si no estoy pendiente yo del pan, no se compra pan en esta casa”.

Roberto a Julieta: “Claro…es que comprar el pan es la preocupación más grande que tengo en mi cabeza. No hay nada más importante que comprar el pan”. (Resopla) “nada de lo que hago es suficiente para ti”.

Roles opuestos que sostienen una relación conflictiva:

Esto ocurre normalmente cuando en nuestra relación, uno de nosotros asume un rol, mientras que el otro asume el rol completamente opuesto: pesad@ vs. pasota, cuidador vs. cuidado, víctima vs. verdugo, independiente vs. dependiente.
 

Ejemplo 1:

María: “Para hacer así las cosas, mejor no las hagas”.

Luis: (Se entristece). “Hago todo lo que puedo. Lo siento. No quiero que te enfades conmigo”.

María: (Enfadada) “¡Siempre tienes que hacerte la víctima! ¡Parece que la mala siempre soy yo!” (Su rabia aumenta la desesperación de Luis por no querer enfadarle, lo cual, a su vez, aumenta la rabia de María por la actitud sumisa de Luis...Es decir, se convierte en un círculo vicioso que no hace sino reforzar ambos roles). 

Ejemplo 2:

Carlos: “Otra vez se han quedado los platos sucios y no los has fregado. ¿Cuántas veces voy a tener que pedirte que me ayudes con la limpieza?” Cristina: “Sí lo iba a hacer, pero luego me puse a hacer otra cosa y se me olvidó. Ahora lo hago”. 

Carlos: (Enfadado) “Ya lo hago yo...otra vez”. (No deja espacio para que la otra persona actúe, lo que hará que se perpetúen ambos roles). 
¿Podemos aprender a ser equipo?

Culpamos al otro de nuestros sentimientos (él/ella sería la única causa de lo que nos pasa:

Se trata de una dinámica bastante común, en donde lo que ocurre es que cada uno de nosotros atribuimos al otro toda la responsabilidad de lo que sentimos. Algo muy típico en este sentido es que hablemos siempre en segunda persona del singular. Es decir, explicamos todo desde el “tú”. Por ejemplo:


“Me haces mucho daño cada vez que me miras con esa cara”.
“Tú me haces ponerme así de agresiv@. Si no me pincharas tanto, seguro que no te respondería así”.
“Si no te enfadaras por todo, yo estaría más tranquil@”.
“¿No te das cuenta de que eres tú quien me saca de mis casillas?”.
“Me siento fatal por tu culpa. A ver cómo solucionas esto ahora”.

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